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El espacio sí importa

9 octubre, 2011

Lo primero pido disculpas a mis lectoras/es (que, afortunadamente, no serán muchas/os :-)) por la demora entre esta y la anterior entrada. Mi principal excusa es que mi tiempo fue absorbido por el espacio.

¿Qué espacio?:  pues ese en el que pasamos un tercio de nuestra vida adulta que es el espacio de trabajo (para quien tenga un espacio fijo en el que trabajar… yo estuve muchos años en los que no pasaba dos días seguidos en el mismo sitio). Bueno, el caso es que en nuestro trabajo de colaboración con el MST tenemos un sitio de referencia (unas oficinas, vamos) que se llama DEPES (Departamento de Promoción y asesoramiento a las Empresas Sociales del Movimiento).

Creo que es muy humana la necesidad que tenemos de personalizar, de hacer nuestros los espacios que habitamos, en los que nos relacionamos y pasamos parte de nuestra vida. Lo hacemos cuando nos cambiamos de casa, de hecho es lo primero que hacemos (pintar, cambiar los muebles de sitio, poner nuestros cuadros, libros, … nuestros colores y nuestras banderas). Y también lo hacemos (dentro de nuestras posibilidades) con nuestros lugares de trabajo: ponemos fotos, postales, organizamos las cosas y documentos a nuestra manera,… y hasta personalizamos el fondo de pantalla del ordenador (fotos de hijos/as, de la casa, del lugar de vacaciones real o imaginario,…). ¿Por qué lo hacemos?: puede ser que para sentirnos a gusto, en casa, a salvo (?) …

En este caso, si tenemos en cuenta que dos de nuestros objetivos principales en este proyecto son apoyar en el desarrollo de profesionales que sean capaces de asesorar en cuestiones especializadas (contabilidad, gestión financiera, estrategia, personas, producción agrícola o industrial,…) a las actividades económicas del MST en la región y reforzar el trabajo en equipo y la comunicación,… la cuestión del espacio de trabajo, en mi opinión, es fundamental.  Si queremos derribar muros mentales, derribar los muros físicos ayuda. Una vez hecho, los muros mentales tienen sus días contados (1).

La primera vez que entré en nuestras oficinas me llamaron la atención varias cosas: cuatro cubículos de trabajo para diez personas y casi sin espacio para más, solo una sala de reuniones (demasiado grande y casi siempre ocupada con tres o cuatro personas), un pasillo enorme, gran cantidad de armarios ocupando espacio de trabajo, una cocina sin mesa para comer, pocas imágenes que representen los valores por los que trabajamos, imposibilidad de calentar o refrigerar el espacio de trabajo (abierto por arriba), …

En cuanto tuvimos la oportunidad, planteamos el debate: ¿qué nos falta y qué nos sobra en este espacio?, … aportemos ideas para que podamos:

Aprovechar mejor el espacio que tenemos
Facilitar el trabajo en equipo (visibilidad, inclusión, comunicación, …)
Disponer de más espacios de reunión
Tener más intimidad (cuando sea preciso)
Recibir bien a las visitas (internas y externas)
Tener un espacio más confortable (calor, frio…)
Reforzar la identidad: simbologia, cuadros, banderas, nombres de las salas, lecturas,…
Ser más eficientes (en el uso de los recursos, de las herramientas de trabajo, …)

 

El equipo nombró un grupo de trabajo (de cinco personas) para reflexionar sobre el tema y, después de algunas vueltas, planteamos un diseño donde con el mismo espacio (107 m2) pasamos a disponer de tres salas de reuniones (con capacidad para 6, 10 y 12 personas), una sala de trabajo diáfana en la que tenemos espacio para unas 20 personas, un almacén con mucho trasto pero todavía con espacio y una entrada más acogedora e identitaria.

Las obras están finalizadas, el equipo listo para recibir nuevas incorporaciones (esta semana se amplia en cuatro personas) y con muchas ganas de aprovechar tiempo y espacio :-).

NOTAS:

(1) Este razonamiento también se aplica a la inversa: los que quieren construir muros mentales se dedican a construir muros físicos que les permitan conseguir sus objetivos. Por ejemplo, el muro construido por Israel en Palestina tiene como principal objetivo (aparte de continuar con la ocupación y el robo de tierras) el de levantar muros mentales (de miedo y desconocimiento) entre ambas sociedades.

(2) Foto de Carlos Adampol titulada “Perdidos en el no espacio-tiempo de los aeropuertos” en Flickr.

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4 comentarios leave one →
  1. 10 octubre, 2011 1:49 AM

    La importancia del espacio… fíjate que yo tengo como una especia de contradicción conmigo mismo con esta cuestión: por un lado reconozco la importancia de “apropiarse” de él (de hacerlo nuestro, muy en la línea de lo que comentas) pero, a la vez, creo que eso genera un sentido de “posesión” que a veces no es muy sano. O esa impresión me da.
    En cualquier caso, Andrés, ánimo para hacer del lugar donde estás un sitio agradable y en el que te sientas a gusto. Seguro que eso también genera ilusión.
    Saludos desde esta parte del sur de Islandia.

    • 10 octubre, 2011 9:06 AM

      Aupa Julen, que alegria leerte por aquí :-).
      Pues efectivamente tenemos esa contradicción, no te creas que no la tengo presente y que no se nota (a la hora de repartir mesas, sillas y esas cosas). Ese sentido de posesión lo tenemos muy arraigado y lo sentimos hasta con las cosas que son nuestras :-). Lo que no nos damos cuenta, a veces, es del doble filo de esto: nos quita libertad. Tenemos mucho que aprender…
      Un abrazo desde el país de los gauchos.

    • 10 octubre, 2011 9:14 AM

      Julen, una cosa curiosa, me acaba de llegar una actualización del blog de Galeano y resulta que el texto tiene relación con esto mismo que hablamos de la “posesión”. Mira como termina:

      “Cuando era presidente del Banco Nacional de Cuba, firmaba Che los billetes, para burlarse del dinero. Por amor a la gente, despreciaba las cosas. Enfermo está el mundo, creía, donde tener y ser significan lo mismo. No guardó nunca nada para sí, ni pidió nada nunca. Vivir es darse, creía; y se dio.”

      Memoria del Fuego III. El Siglo del Viento.

  2. Edu permalink
    11 octubre, 2011 5:48 PM

    Pues, compañero de tú exposición, me quedo con la vertiente “derribar muros mentales”. Por tanto, comparto una “filmación” de un simposio que tuvo lugar en Madrid en Marzo. Esto no es un documental, aunque tenga información de sobra para ello. En un principio, sobre todo por el ponente, da la sensación de ser un poco “cachondeo” (el tal Angel es cachondo a su manera), pero luego lo que cuenta, creo y a mi entender, derriba “muros mentales” desde el punto de vista de “dogmas cinetíficos” impuestos sobre el agua de mar, que han sido para confundir…Disfrútenlo.

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