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Alem das nossas fronteiras …

12 febrero, 2012

Después de este parón vacacional que se ha alargado más de la cuenta, me gustaría escribir aquí sobre una de las razones de esta demora: las fronteras.

Llevamos varios meses a la espera de recibir unos visados de trabajo. El mio concretamente lo solicité a principios de julio pasado y hoy es el día que (después de meses de silencio administrativo) vuelven a pedirme papeles de esto y de lo otro.

Nosotros nos podemos considerar privilegiados por poder viajar y continuar con nuestro trabajo a pesar de los problemas burocráticos, pero ¿cuanta gente hay en el mundo que ve su vida impedida por no disponer de “papeles”?.

Son cientos de miles las personas a las que las condiciones económicas obligan a abandonar sus lugares de origen, a sus familias y emprender un largo viaje lleno de imprevistos y peligros. Por si esto fuera poco, se encuentran en su camino con numerosos obstáculos siendo el principal la necesidad de cruzar fronteras.

Yo tengo solo una pequeña experiencia de lo que significa encontrarte en una frontera sin papeles (o con papeles que no sirven), en la que te deniegan la entrada, cuando la implacable maquinaria del Estado cae sobre ti, sin explicaciones y sin opción alguna de reclamar. La sensación de soledad e indefensión que genera es enorme. Y todo esto, en mi caso, teniendo dinero en el bolsillo, un lugar al que volver y dándose estos incidentes en lugares poco inhóspitos (como puede ser un aeropuerto).  Así que imaginemos lo que supone para una persona que no entiende el idioma, sin dinero, en un puesto fronterizo en mitad del desierto o que tiene que saltar de noche un muro enorme dotado de sofisticados sistemas de “seguridad”.

De seguridad, … ¿para quién?, ¿para qué?. El planeta lo recibimos sin fronteras. Es el miedo, la codicia y la ignorancia del ser humano quien lo llena de muros, quien le pone puertas al campo. Nuestro planeta está ahora repleto de muros infames, de miles de kilómetros de longitud que intentan “defender” algo, … la inmensa mayoría de las veces nada bueno.

Algunos pretenden consolidar la ocupación militar del vecino (como es el caso del muro erigido por Marruecos en el Sáhara Occidental o del de Israel en tierras de Palestina), otros impedir el acceso al “paraíso” del primer mundo (como es el caso del muro de los EEUU o de Ceuta y Melilla), otros mantener alejado al vecino, al hermano con el que hasta hace poco compartía territorio (Corea, Kuwait, …).

De esta sinrazón viven cientos de empresas que hacen de su negocio la “seguridad”, la vigilancia, la represión … (ej.: algunos de los sistemas de Ceuta y Melilla son comprados a empresas israelíes que, a su vez, utilizan esos sistemas y los fondos que recaudan para perpetuar la injusticia y la ocupación contra el pueblo palestino).

Hace unos días, en el avión que me traía de vuelta, me puse a ver una película un tanto apocalíptica titulada “Los niños del hombre” (Children of men aunque la verdad, debería llamarse “Las niñas de la mujer”, sería más fiel a la trama y al espíritu de la obra). Está basada en un futuro cercano e inquietante. Inquieta porque, a diferencia de otras películas de ciencia ficción, ese futuro no es muy distinto de este presente. No hay que hacer grandes ejercicios de imaginación para saber “cómo hemos llegado a esto”.  El panorama que describe es desolador y sus principales características son: la incapacidad reproductiva de la especie humana (¿han hecho efecto ya las toneladas de agrotóxicos y alimentos manipulados genéticamente?), la militarización fascista de la sociedad y la consiguiente violencia que genera (terrorismo de estado vs. terrorismo de a pie), la población inmigrante como la “cabeza de turco” de esta situación (que es internada de forma indiscriminada en inmundos campos de concentración mientras la élite vive en sus paraísos particulares también aislados por muros). Se da la circunstancia de que hasta para viajar dentro de tu propio país (ir hasta la costa) tienes que pedir complicados permisos militares.  Ahí están las fronteras, los muros, las personas que se ven obligadas a emigrar para sobrevivir, la intolerancia, el miedo,… en fin, … un escenario reconocible.

Creo que podemos elegir avanzar hacia ese escenario o podemos trabajar por otro muy distinto, en el que aprendamos a convivir, a cooperar, a derribar muros, a ayudar a las personas que lo necesitan, a cultivar la tierra y respetar la naturaleza, a resolver los conflictos de forma pacífica, a vivir mejor con menos, ….en definitiva, a ir alem das nossas fronteiras (más allá de nuestras fronteras).  O para utilizar una metáfora marinera (*), podemos elegir continuar dormitando en este gran barco que va al pairo o bien enrolarnos en ese pequeño pesquero, que respeta la mar y enfrenta la tempestad con compañerismo. Ese pesquero se llama Mañana (para entender esto último hay que ver la película :-)).

(*) Es que no lo puedo evitar, tan lejos del mar me siento un poco como Alberti, marinero en tierra :-).

Una de muros por Eduardo Galeano.

Y una de fronteras y de trato fascista a inmigrantes: El Comité contra la Tortura de Naciones Unidas condena a España.

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5 comentarios leave one →
  1. Rocío permalink
    13 febrero, 2012 5:58 AM

    Se puede decir muchísimo más alto pero no más claro.

  2. tato permalink
    13 febrero, 2012 8:44 AM

    Tanto los limites como las fronteras siempre las ponemos los hombres… es unaverdadera pena.
    Saludos y suerte tato

    • 13 febrero, 2012 9:53 AM

      Si, incluso algunas veces (las menos, para ser justos) los ponen también las mujeres :-).
      um abraço

  3. Edu permalink
    13 febrero, 2012 4:27 PM

    Me alegro de volver a leerte hermanito Andrés. Estimados lectores, algunas sociedades, al menos aparentemente, van despertando:

    http://newsandinsight.thomsonreuters.com/Legal/News/2012/02_-_February/Monsanto_guilty_of_chemical_poisoning_in_France/

    http://naturalsociety.com/breaking-monsanto-forced-out-of-uk-by-activists/

    http://naturalsociety.com/china-rejects-genetically-modified-rice-gmo-crops/

    Hay esperanza, si nos Unimos Todos en consciencia haciéndoles ver que sabemos lo que no es bueno absolutamente para Nadie (incluso para los pocos dueños que podrían beneficiarse de millonarios ingresos. A la postre, ellos o sus nietos se verían afectados por la manipulación anti natura que ofrecen). En el fondo hay que tener compasión de ellos por su Ignorancia supina.

    Un abrazón de corazón…

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