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De reciprocidades y fronteras

23 febrero, 2012

Pues otra vez que voy a escribir sobre fronteras, alguien va a pensar que me estoy obsesionando :-). Como declaraba en mi anterior entrada no soy partidario de fronteras y creo que tenemos que trabajar para acabar con ellas (las físicas y las mentales). Puede que sea una utopía pero no será la primera (torres más altas han caído :-)). (1)

Hace ya unos días (a raíz de todo ese tema de los visados) nos enteramos que, en breve (el próximo 2 de abril entrará en vigor), Brasil va a cambiar sus requisitos de entrada en el país para las personas con pasaporte español. A partir de esa fecha exigirá los mismos requisitos que son exigidos a su ciudadanía al llegar a España siguiendo el criterio de reciprocidad.

En estos días, el tema surgió en un par de conversaciones y no le dí muchas vueltas. Lo dejé en un “pues vale … parece lógico. La reciprocidad es algo justo“.  Aunque también pensaba para mi:  ” … al final van a pagar los de siempre“.

Me reafirmo en esta opinión y como hoy leí casualmente este artículo sobre la cuestión con el que estoy totalmente de acuerdo, voy a explayarme un poco más con lo que opino al respecto.

El trato dado a las personas brasileñas (y latinoamericanas en general) durante muchos años a su llegada a España (y más en concreto al aeropuerto de Barajas) es deleznable y merecedor de la más tajante condena. Por no hablar del trato a las personas procedentes de África (2). La ignorancia, la ingratitud y los aires de grandeza hacen que muchas personas (y países) muerdan la mano que las ayuda y besen la que las golpea (3).

Yo tengo pasaporte español, lo considero básicamente una herramienta para poder hacer cosas (como viajar) que son necesarias para mi trabajo y vocación (internacionalista). No tengo una especial identificación ideológica, emocional o patriótica con ese documento. Por lo menos no más de la que puedo tener con el avión que me trajo hasta aquí. Los dos son instrumentos necesarios para desarrollar mi labor.

Ya, pero entonces … ¿eres español?. Pues mira, si me preguntas si soy del país de Antonio Machado, de Lorca, de Severo Ochoa, de Mikel Laboa, de Castelao o de Pau Casals, … pues SI, de ahí SOY. Ahora, si me preguntas si soy del país de Torquemada, de Felipe II, de Franco, de Fernando VII, o de Milans del Bosch,… pues NO, no soy (de hecho, no se ni donde está ese país … como no sea cerca del Hades).

Si me preguntas: eres del país de la samba, de ese país que acogió a millones de personas que huían de la miseria, que gusta del carnaval, del país de Paulo Freire, de Casaldaliga, del MST,… pues SI, de ahí mismo soy. Si me quieren dar un pasaporte lo acepto con mucho gusto (de hecho, prefiero un pasaporte de ciudadano de una República que de súbdito de un Reino :-)). Ahora, si me preguntas: eres del país que se forjó con la esclavitud, del mayor consumidor de agrotóxico del mundo, del latifundio, del que acogió nazis,… pues no, no lo conozco.

¿Que quiero decir con todo esto?. Pues que (como dicen unos amigos caribeños) no tengo más patria que la humanidad. De todos los sitios en los que estuve me quedo con los valores humanos que me unen a esas personas que nos recibieron, con las que compartimos mesa y conversación. Y con las que compartimos luchas y sueños. Ese es el “país” al que realmente pertenezco.

Y entonces, ¿para qué sirven las fronteras?, ¿para que sirven todas esas medidas “de seguridad”?.  Dicen que para defendernos de la delincuencia (por eso hacen falta muros, electricidad, cámaras, guardias malencarados,..). Pero, ¡vamos a ver!. Los delincuentes de verdad, los peligrosos, los que mandan, … en realidad llegan a estos aeropuertos viajando en primera clase, con reserva en el Hilton, con 1.600 euros por día de estancia, vestidos con trajes caros (quizás regalados por algún amigo constructor) y puede que hasta con pasaporte diplomático. ¿O alguien se cree que el capo del cartel, el traficante de armas, el banquero que blanquea su dinero o el político que los ampara a todos ellos van a llegar al aeropuerto de Barajas o al de São Paulo en chándal?.

Entonces, ¿de quien “nos defienden” las fronteras?. Pues a mi me parece que  de los/as pobres (y si, también de los delincuentes-pobres, pero esos son la minoría). La mayoría de la gente que llega a las fronteras es gente que busca sobrevivir, poder tener una vida mejor, enviar dinero a sus familias aunque sea matándose a trabajar (en los trabajos que nadie quiere, por los sueldos que nadie acepta, en las condiciones que nadie local aguantaría). Este es el caso de las miles de mujeres latinoamericanas que trabajan en Europa y en EEUU en las labores del hogar, cuidando a nuestras personas mayores. Es el caso de los miles de africanos que construyen los edificios de la burbuja, que recogen las frutas y las hortalizas en invernaderos con 40ºC a la sombra. Es el caso de los inmigrantes bolivianos que cosen en Brasil bajo condiciones infrahumanas para marcas de ropa españolas (4). Este fue el caso de los millones de europeos y japoneses acogidos en Brasil durante los siglos XIX y XX.

Pues lo que decía al principio: no voy a volver a hablar de este tema. Eso si, a mi, … que no me defiendan.

Um abraço

(1) Y dice una canción del MST (Um Naco de Cháo):

São almas livres, parceiras,
campiando algo melhor,
semeando a sangue e suor
um amanhá sem fronteiras.

(2) El Comité contra la Tortura de Naciones Unidas condena a España por el trato a inmigrantes.

(3) El Estado español desprecia a quien le aprecia, y viceversa. Caso Brasil.

(4) Ver información detallada AQUI.  Finalmente Zara (Grupo Inditex) pagó 1,8 millones de dólares al Estado brasileño para cerrar el proceso. La petición inicial de la fiscalía era de 10,7 millones de dólares.

FOTO extraída del grupo “El despertar de los sueños“.

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2 comentarios leave one →
  1. Pilar permalink
    1 marzo, 2012 7:07 AM

    Me encantó tu articulo y tu sensibilidad con el tema.Yo soy de Brasil y llevo muchos años en España , conozco muchos estorias de mis paisanos que pasaron por malos ratos en los aeropuertos españoles …. enhorabuena por colaborar en el MST. La fuerza de Brasil está en sus movimientos sociales,….hay muchisimos y por toda parte, és un reflejo de la teologia de la liberacion con los mas pobres, abriendoles la conciencia , enseñandoles sus derechos y luchar por sus ideales de manera pacifica y continua.

    • 1 marzo, 2012 9:20 AM

      Hola Pilar, gracias a ti por tu comentario. Esperemos que en España la crisis económica tenga al menos como consecuencia una salida de la crisis de valores y se recupere la conciencia y la sensibilidad que nunca debería haber perdido un país de emigrantes como España. Es un orgullo poder colaborar con las personas del MST que, como bien dices, forman parte de un gran y esperanzador movimiento social comprometido con las personas que más lo necesitan. Muitas lembranças e um forte abraço brasileiro.

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